
Si llegamos a tener cálculos biliares en nuestro cuerpo, no nos daremos cuenta al principio, ya que estos no presentan síntomas drásticos y suelen pasar desapercibidos, pero con el paso del tiempo aumentan su tamaño y comienzan a causar obstrucciones.
Es en este momento cuando nos percatamos de la presencia de estos en nuestro organismo, porque empezamos a presentar síntomas o cólicos.
Estos suelen manifestarse después de las comidas y en particular durante la noche después de consumir muchas grasas, estos síntomas suelen variar de paciente en paciente, pero encontramos coincidencias en varios de ellos.
Los síntomas frecuentes son dolor fuerte y continuo en la parte superior del estomago, el cual es mas pronunciado después de alimentarse llegando a durar treinta minutos o mas de una hora, también se presenta dolor de espalda entre los omoplatos, dolor del hombro derecho, nauseas, vómitos, fiebre, escalofríos, ictericia y sensación de abotagado y por ultimo intolerancia a los alimentos grasos, eructos y gases constantes.
En algunos casos donde no se presentan síntomas, los profesionales los llaman cálculos silenciosos, porque no afectan al funcionamiento de la vesícula, ni el hígado, ni el páncreas y no se necesita tratamiento en la mayoría de los casos.
Sorry, comments for this entry are closed at this time.