Las noticias que llegan desde el continente en este respecto no son muy alentadoras. Recientemente ha
muerto en Colombia otra mujer mientras se sometía a una liposucción.
Este lamentable hecho no esta aislado de la realidad sudamericana, sino que viene a contribuir en una nefasta lista negra de muertes a causa de cirugías plásticas mal practicadas.
Carlos Alberto Márquez quien es el esposo de la victima de nombre Lillia Fabiola Guarín, ha dicho a la prensa que el primer parte médico del que tuvo conocimiento decía que su mujer había tenido una “reacción negativa a la anestesia”.
Posteriormente entró en estado de coma y su salud fué progresivamente empeorando hasta que su vida concluyó a causa de una “obstrucción bilateral de las cariotidas” a los cuatro días después de la intervención estética.
La familia de la victima ha entablado una denuncia ante la fiscalía de aquel país, lamentándose al tiempo que decían que Lillia había ahorrado el dinero de la liposucción mes a mes con mucho esfuerzo y que la operación le era “necesaria” ya que en su trabajo de promotora la excelente presentación física era más que necesaria.
Hasta ahora la clínica “La Samaritana” donde fué llevada a cabo la “lipo” sigue sin efectuar ninguna declaración formal del caso…
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