Nueve de cada diez pacientes que sufren dolor físico por enfermedades graves necesitan atención psicológica. Esto ocurre porque las dolencias impiden el desarrollo de la vida social y laboral del afectado, situación que suele generar una crisis emocional.
En su mayoría para los que padece de dolor extremo, el tratamiento con medicación suele ser insuficiente. ¿Qué sucede? Las dolencias físicas se agravan por factores psico-sociales. “El dolor hace que el paciente tenga presente su enfermedad en todo momento limitándose así su autonomía y capacidad de acción”, indicó Cecilia Jaschek, médica de la sala de Medicina Paliativa del hospital Rossi de Buenos Aires, Argentina.
Los factores emocionales y sociales aumentan el padecimiento de los enfermos graves. Cuando no alcanzan los medicamentos para controlar las dolencias, se impone un abordaje integral de la patología. De esta manera se le facilita al enfermo el sobrevivir con el dolor y la enfermedad.
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