El embarazo, como ya hemos dicho incontables veces en este blog es un proceso en el cual el cuerpo de la mujer sufre una inmensidad de cambios, algunos muy bellos y únicos y por supuesto otros dolorosos e incómodos.
En el correr del segundo y tercer trimestre de gestación es muy frecuente que la embarazada sufra calambres por la noche.
Los espasmos y dolorosas contracciones del musculo, que saben despertar a las embarazadas con terribles dolores son causados por excesos de fósforo y carencia de calcio en la sangre, para eso los médicos casi siempre recomiendan ingerir pastillas de calcio y disminuir la ingesta de fósforo contenida en la carne y en la leche.
Otro factor negativo que suele influir en la aparición de los calambres en las embarazadas es que en algunas oportunidades el bebé suele apoyarse sobre ciertos nervios que acaban provocando los dolorosos episodios.
Para esto también es recomendable que la embarazada descanse con los pies en alto y si el calambre llegara a aparecer de todos modos, si es en la pantorrilla intente estirar la pierna, flexionar el tobillo y colocar los dedos del pie en la dirección de la cara o bien pararse sobre una superficie fría como un piso de baldosas.
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