El eccema es una serie de afecciones cutáneas con un grupo de características comunes, lo que le da una
misma apariencia y por lo tanto reciben el mismo nombre. Es fácil por lo tanto confundir los diferentes tipos de eccema, incluso para los médicos es difícil distinguir.
De todas maneras debes ante la aparición de cualquier síntoma cutáneo importante como podría ser un inicio de eccema, es absolutamente necesario acudir a un médico dermatologo. No intente automedicarse en estos casos porque la reacción puede llegar a ser peor, que la dolencia.
A pesar de las diferencias es posible distinguir y diagnosticar los distintos tipos de eccema. Los niños suelen padecer de la conocida dermatitis atópica o eccema atópico (que se presenta con zonas de intenso enrojecimiento y comezón y algo de hinchazón, con pequeñas prominencias parecidas a ampollas), el eccema seborreico y la dermatitis de contacto en su forma irritativa.
Por lo general en los niños se presentan entre los dos o tres meses de vida, cuando sus pieles son demasiado sensibles y son propensas a padecer este tipo de problemática, también suelen registrarse durante el año y los dos años del niño y ya más raramente después de los cinco años.
Hay que estar siempre atento a los primeros síntomas del eccema que regularmente aparecen como lesiones exudativas de color rojizo en las mejillas que si no son diagnosticadas y tratadas a tiempo pueden derivar en un contagio masivo hacia la zona del cuello, las muñecas y el abdomen, por lo que es fuertemente recomendada la consulta con el medico pediatra para que diagnostique y solucione este incomodo padecimiento.
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