Según ha publicado recientemente la revista Inglesa Nature, los antibióticos y su consecuente tratamiento pueden traer problemas en los intestinos, afectando, degradando y deteriorando su inmunidad innata generando, con mala suerte, infecciones con bacterias resistentes a mencionada droga.
Eric Palmer, investigador del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York (EEUU), junto a varios colaboradores, ha realizado un estudio de laboratorio que indaga en las causantes de las infecciones con bacterias resistentes y su cercana relación con complicadas tomas de antibióticos de amplio espectro que ha ocasionado incluso desmejoras en algunos pacientes hospitalizados.
Esto marca una tendencia a seguir o mejor dicho una tendencia a dejar de consumir estos medicamentos de forma descuidada y sin la pertinente prescripción medica. “Los antibióticos no son un medicamento más, son una bomba de relojería con espoleta retardada que está minando la esperanza de supervivencia de la raza humana” dicen los más pesimistas, pero seguramente es un asunto de verdadero cuidado, ya que es comprobado que la mayoría de los antibióticos se consumen sin necesidad y otros usados de forma incorrecta contra enfermedades virales que nada tienen que ver con las bacterias que atacan los antibióticos y ciertamente no hay que olvidar todos los que circulan en la cadena alimenticia, como la sobredosis de antibióticos veterinarios que se le suministra al ganado en pie.
Conclusión: con este ritmo, que a su vez, paradojicamente siempre esta pendiente de la vida sana y los productos naturales nuestra generación corre el riesgo de no hacer honor a la “ley” de que cada generación tiene mayor expectativa de vida que la anterior.
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