Por el simple hecho de venir a la vida, todo ser humano tiene la misma dignidad. Una dignidad que supera la suma de sus factores genéticos. Por lo tanto, comete un “atentado contra la humanidad” una ciencia que discrimine a la persona sobre la base de su eficacia física o belleza o que llegue a suprimir el inicio de una vida porque es débil o esta enferma.
Con esta incisiva intervención, en Santo Padre se ha dirigido esta mañana a los genetistas y personal científico que han participado en la XV asamblea de la Pontificia Academia para la Vida, dedicada en particular a los riesgos de la eugenesia.
“La generación de un hombre jamás podrá ser reducida a la reproducción de un nuevo individuo de la especie humana, así como ocurre con cualquier otro animal. Cada aparición en el mundo de una persona es siempre una nueva creación” citó.
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