
Casi todos los alimentos contienen en su constitución bacterias y virus y es por esta causa que si no se conservan de forma adecuada se pueden provocar intoxicaciones y problemas serios a nivel digestivo.
Los síntomas que se generen dependerán de la bacteria que ataque al cuerpo, pero usualmente pueden ser fiebre, dolores abdominales, vómitos, cólicos, nauseas y sobre todo dolor de cabeza.
En caso de tener estos síntomas lo mejor es dejar de comer o cambiar la alimentación por algo liviano, como puede ser una dieta a base de arroz hervido, manzanas, yogurt y pan tostado, pero sin dejar de lado los líquidos, bebiendo agua mineral de forma abundante con agregado de sal y azúcar.
También podemos recomendar las infusiones de manzanilla que provocan el alivio significativo de los síntomas rebajando los síntomas estomacales.
Para evitar estas intoxicaciones hay que tener presente lavarse correctamente las manos, debido a que bajo las uñas es donde pueden llegar a esconderse y alojarse diferentes tipos de gérmenes, también debemos descongelar correctamente los alimentos y consumirlos en el tiempo que se deba, ni tampoco ingerir alimentos cuya cadena de fría se haya visto interrumpida.
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