La mujer pereció a causa de otra enfermedad, pero los médicos revelaron en la autopsia que se había contagiado de tuberculosis. Inmediatamente, y valiendo los protocolos de Salud Pública, se analizo a 73 residentes y 51 trabajadores que habían estado en contacto con ella. Después de varias pruebas se manifestaron 3 casos sospechosos que se han derivado al Miguel Servet. Se trata de dos usuarios y de un trabajador, según corroboró el servicio de Salud Pública del Gobierno de Aragón. Estas tres personas continúan en observación y sometiéndose a pruebas más definidas.
Los tres padecen una infección tuberculosa, lo que hay que determinar ahora es si han llegado a desarrollar la enfermedad, porque esta patología tiene su propio modus operandi. Una vez que la bacteria se introduce en el pulmón se forma un granuloma, que presume la infección primaria de la tuberculosis. Este proceso no produce síntomas y en un dominante porcentaje de casos el afectado se recupera solo, sin más dificultades.
“En Aragón aparecen anualmente unos 250 casos y no es una enfermedad erradicada. Hay tratamiento para los afectados y es eficaz, lo que pasa es que dura varios meses y es importante que los pacientes lo sigan”, explicó Luis Gascón, asesor técnico de la dirección general de Salud Pública.
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